Ataque Isquémico Transitorio

ataque

Se define al Ataque Isquémico Transitorio (ATI) como aquellos trastornos temporales y focales que son consecuencia de isquemia de los territorios irrigados por la circulación cerebral, retiniana y ocasionalmente la espinal¹. Son de comienzo brusco, presentan síntomas y signos neurológicos de breve duración (generalmente minutos), con recuperación completa de la función neurológica en el intervalo de una hora, sin presentar evidencias de infarto en las pruebas de neuroimagen. La importancia clínica de los ATI radica en que constituye la primera manifestación de la enfermedad vascular cerebral (EVC) en muchos afectados, similar a la “angina de pecho” en el infarto del miocardio agudo (IMA), por lo que puede considerarse como la “angina cerebral”. Por ello, la identificación, la evaluación de su causa y el tratamiento adecuado en estos pacientes, puede prevenir la presentación de un ictus o EVC.²