MASAJE INFANTIL: IDEAL PARA TI Y TU BEBÉ

MASAJE INFANTIL: IDEAL PARA TI Y TU BEBÉ

El masaje infantil puede ser considerado el arte de hacerles caricias a nuestros bebés que además le brindarán beneficios físicos y psicológicos y permitirán establecer una mayor conexión entre mamá o papá y su bebé, consolidando su vínculo afectivo.

Durante este masaje, el amor de los padres hacia su bebé es transmitido por medio del tacto, las miradas y sonrisas que suceden mientras se realiza, creando una experiencia única en donde se facilitan aspectos como la confianza, la comunicación e incluso la intimidad entre los padres y el bebé.

Este masaje nos permite conocer mejor el lenguaje corporal de nuestro bebé, permitiendo establecer una mejor comunicación con él antes de que desarrolle su lenguaje verbal.

El masaje se puede realizar en el abdomen, bracitos y piernitas del bebé, pecho, cabeza, manos e incluso cara, finalizando en la espalda; pero esto te lo explicaremos más adelante.

Además de la mezcla de sensaciones, sentimientos y vínculos que se crean durante el masaje, existe una serie de beneficios físicos y psicológicos para el bebé. Os indicaremos algunos de ellos:

Mejora  y fortalece los vínculos afectivos
Cuando realizamos un masaje a nuestro bebé, nos conectamos más a él por medio del tacto, las caricias, los estímulos por medio del olor y sonidos, incluso las miradas     y las sonrisas, permiten que ese vínculo afectivo se incremente y cree una atmósfera de intimidad con nuestro bebé.

Relajación
Por medio del masaje estimulamos el sistema nervioso autónomo, por lo que el bebé libera la tensión. De hecho, se ha demostrado por medio de estudios que el masaje no solo relaja a quien recibe el masaje sino también a quien lo realiza.

Mejora el sistema digestivo
El masaje contribuye a la regulación y maduración del sistema digestivo, disminuyendo los molestos cólicos e incluso los gases y el estreñimiento.

Refuerza el sistema inmunológico
La sensación de relajación y tranquilidad del bebe, ayuda a fortalecer su sistema inmunológico lo que lo hace menos susceptible a enfermarse.

Mejora el sistema respiratorio
Por medio del masaje movilizamos las secreciones del niño y ayudamos a eliminarlas. Además se fortalecen sus pulmones y le permite tener una respiración más profunda.

Fortalece el sistema muscular
Los masajes además de relajar al bebé, también permiten que sus músculos se tonifiquen, mejor la elasticidad de la piel y flexibilidad de los músculos y los ayuda a manejar el estímulo sensorial.

Mejoras psicológicas
Aunque sea difícil de creer, los bebés también experimentan sentimientos como el miedo, soledad e incluso estrés y por medio del masaje todos estos sentimientos se reducen.

Mejora la comunicación con nuestro bebé
Durante el masaje, aprendemos a conocer mejor el lenguaje corporal del bebé, lo que brinda una mejor comunicación con los papas.

Una vez conocidos todos estos beneficios del masaje infantil, nos sentimos motivados y entusiasmados por vivir esta experiencia con nuestro bebé, así que te indicaremos como hacerlo
¿Cómo debo realizarle un masaje a mi bebé?
El masaje para tu bebé cumple con ciertos parámetros, sin embargo, el instinto materno (o paterno) te guiará mejor que cualquier curso o seminario. Puedes empezar a realizarlo desde su primer día de vida, hasta que lo consideres necesario.

Es importante que una vez inicies con los masajes, se adquiera una rutina diaria, es decir, que se haga siempre antes o después del baño o antes de dormir, para que el bebé lo asocie con una experiencia agradable, además debe realizarse en una zona con ambiente cálido ya que el bebé estará desnudo y no debe exponerse al frío. Además se puede ambientar con música de fondo que les permita a ambos interaccionar en un ambiente más ameno y agradable.

La idea del masaje es relajar al bebé y tener una experiencia agradable, por lo que tú también debes encontrarte relajada/o, para que las energías positivas fluyan entre ambos y se conecten con mayor facilidad.

Busca un lugar cómodo para ti y tú bebe, puede ser sobre la cama, en una colchoneta, puedes usar almohadones, etc. Lo importante es que se encuentren en un lugar donde el bebé no tenga riesgo de sufrir una caída. Debemos recordar que mientras estén más grandes, más inquietos se vuelven.

Una vez estén en el lugar ideal, ubícate frente a tu bebé, de manera que se puedan comunicar visualmente y con la crema o aceite que comúnmente utilizas para hidratarlo, inicia el masaje.

Pies y piernas: toma una de sus piecitos con tus manos y sostenlo. Con tus dedos pulgares e índices, fricciona hacia arriba y hacia debajo de manera suave y acompasada. Procedemos de la misma manera con ambos piecitos. Después de los piecitos, baja hacia las piernas de la misma manera y luego al subir nuevamente, acaricia la planta de sus pies. Estira y flexiona las piernas de tu bebé y también llévalas al pecho suavemente unas cuantas veces.
Abdomen: Desde el centro de su abdomen, coloca tus manos abiertas como un abanico hacia los costados y desliza desde la parte baja hacia arriba, desde adentro y hacia afuera suavemente. Puedes simular que juntas arena pasando la yema de tus dedos sobre su abdomen, barriendo de afuera hacia dentro.
Pecho: desliza tus manos suavemente desde el centro hacia sus brazos y baja por ellos acariciándolos, toma sus dedos y acarícialos también, levanta sus bracitos y masajéalos suavemente subiendo y bajando.
Espalda: Una vez tu bebé está un poco más grande, puedes girarlo muy despacio para que no pierda la sensación de relajación. Ubica tu dedo índice en la base de la cabeza y baja suavemente por las vértebras, después con la mano plana puedes pasar desde el centro de su espalda hacia afuera o bajar hacia sus muslitos y acariciarlos suavemente.
Cabeza: trabaja con la yema de tus dedos realizando suaves caricias en formas circulares.
Cara: igualmente con la yema de nuestros dedos índice o pulgar, pasaremos desde la puntita de la nariz hasta la base y pasaremos por sus cejas de adentro hacia afuera, pasando por el resto de su carita.
Mientras realizamos todo esto, mantenemos una interacción constante con nuestro bebé, en donde existirá un intercambio de risas, miradas, estímulos por medio del tacto y sonidos que los sumergirá en una experiencia única, que les permitirá estrechar vínculos afectivos, confianza y complicidad.

¿Cuándo NO debo realizarle masaje a mi bebé?
Es importante que el masaje esté vinculado a una experiencia placentera, por lo que si nuestro bebé se encuentra inquieto o estresado, es mejor posponer el masaje a un momento del día en el que él se encuentre en condiciones de disfrutar esta experiencia. Además debemos evitar el masaje en caso de:

El bebé esté recién alimentado
Debemos evitarlo en caso de que el bebé tenga hambre
Si el bebé presenta fiebre, gripe o infección no debe realizarse el masaje
Conclusión
Como puedes observar, el masaje infantil va más allá de un simple masaje, es toda una experiencia enriquecedora y agradable, pero sobre todo que brinda numerosos beneficiosos tanto para los padres como para el bebé, por lo que esperamos que os haya servido toda esta información y experimentes la increíble sensación de pasar un rato ameno con tu bebé mientras le realizas un rico masaje.